![]() |
Imagen: woodley wonderworks |
NÚRIA
LLAVINA
RUBIO. -
Las situaciones estresantes provocan una tensión generalizada en cabeza, cuello, garganta y mandíbula, así como en la parte superior del pecho, la espalda y los hombros, que fluye a través de todo el mecanismo de la voz. Cuando la presión es demasiado grande, las cuerdas vocales dejan de trabajar de forma eficiente. Esto conduce a cambios en la calidad de la voz, sobre todo, respecto al tono, el volumen y la resonancia.
Así, parece indiscutible que cualquier profesión en la que se asocien el estrés (conflictos psicológicos) y el uso de la voz, como el ámbito educativo, puede conducir a la fatiga vocal o, incluso, a la disfonía.